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Yaiza Saiz Bright Talks

Yaiza Saiz

Periodista gastronómica en el magazín Comer de La Vanguardia

30 de abril del 2020

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“El proyecto Comer Contigo nació para ayudar a las personas más necesitadas. Ya hemos repartido 25.000 menús”

¡Muchas gracias, Yaiza por acompañarnos en nuestro primer Bright Talk! Dado que estamos en un momento de total cambio, me gustaría mucho hablar contigo de tendencias gastronómicas, sobre todo, a nivel de comunicación.

Ahora mismo el tema está que hasta que no sepamos para donde va el tema de restaurantes, la tendencia gastronómica será intentar salir de la crisis lo primero. Partiendo de esa base, no hay todavía un escenario dibujado de cómo va a ser esa reconstrucción de la restauración. De todos modos, creo que el nivel comunicativo cambiará: el cómo se comunica la restauración, las agencias… Pensemos que progresivamente, hasta que los restaurantes tengan la capacidad total, igual pasa más de un año. Entonces, todas las acciones comunicativas que se llevaban a cabo antes ya son imposibles porque no puedes invitar a muchos periodistas en una rueda de prensa…

Aunque no podemos predecir el futuro, si que ahora que ha pasado más tiempo, podemos leer algunas líneas estratégicas que algunos restaurantes o medios de comunicación están tomando. Creo que es de destacar y admirar la rapidez con la que La Vanguardia actuasteis, no solo a nivel comunicativo sino de lo que se está comentado ahora, de dar más que recibir. Me gustaría que hablaras un poco del proyecto Comer Contigo, con el que ya habéis repartido más de 23.000 comidas

Hoy en día, ya hemos repartido 25.000. Esto proyecto arrancó el 14 de marzo en una conversación entre Cristina Jolonch, directora de contenidos de Comer La Vanguardia y Romain Fornell. Arrancó todo con una llamada telefónica en la que Romain se preguntaba cómo se podía ayudar cocinando durante esta crisis. Pensándolo un poco, entre los dos salió la idea de empezar a cocinar, no solo para los sanitarios. Pero se planteaba un problema: los comedores sociales públicos quedaban cerrados. El problema de este tema es el hecho de que esos centros quedaban cerrados, y los que quedaban abiertos eran privados o fundaciones, pero era muy complejo dar de comer a la gente de la calle como se hacía antes. Entonces surgió la idea de empezar a colaborar con la Fundació Arrels, con Cáritas… y diferentes comedores sociales de Barcelona que ya están instaurados, pero necesitaban ayuda en ese momento. Se empezó a llevar toda esta línea de acción, se abrió la cocina de Casa Leopoldo y se comenzó a ejecutar con muchos chefs voluntarios que decidieron venir allí a cocinar. Ayer se abrió el Lluerna y hoy también se abría Cal Pintxo, en el paseo Colón, y ahora mismo ya tenemos 8 cocinas abiertas trabajando en el proyecto: Casa Leopoldo, Monvínic, Tejada Mar, Frankie Gallo Cha Cha Cha, Llamber, Lluerna y Cal Pintxo.

La idea de este proyecto, que se ha iniciado en un momento de confinamiento, de crisis a todos los niveles ¿Tiene un límite de tiempo o queréis darle una continuidad y expandirlo más por toda Cataluña? ¿Cómo lo enfocáis?

La idea es darle una continuidad, pero todavía no sabemos cómo. Ahora se está volviendo a redibujar una nueva situación, estamos empezando a pensar en una desescalada de la crisis sanitaria y en cómo se va a reorganizar todo. Estamos viendo como reorganizar el futuro de Comer Contigo, pero sí que va a tener una continuidad. Al igual que se ha gestado de una forma súper momentánea, no tenemos todavía una idea de cómo va a ser su segunda fase. De momento tendrá que irse asentando con el tiempo. Ha nacido así, pero no se va a quedar en el aire una vez acabe todo esto, porque seguirá habiendo problemas, aunque estemos otra vez en la calle. Ahora somos más sensibles a los problemas porque cambia tu normalidad y te das cuenta de cosas que no te habías ni parado a meditar antes.

De hecho, la palabra crisis que habíamos leído mucho en 2008 significa cambio, la crisis es un momento de oportunidad. Realmente este proyecto nace de una oportunidad y de la voluntad y solidaridad de la gente. Cuando estás con miedo hay dos opciones: aquellos carros de supermercado que gritan “todo para mí” u otras alternativas que ofrecen lo que se sabe hacer para ayudar a otras personas, para que todos podamos reducir el impacto que está causando este virus.

Sí, esta es una de las cosas de las que los cocineros del proyecto hablan más. Están contribuyendo con lo que saben hacer para alimentar a la gente. Todos ellos están en un momento delicado con sus restaurantes cerrados, un ERTE, alquileres que pagar… y en vez de quedarse de brazos cruzados y estar en casa pensando en todo lo que conlleva la situación actual, optan por aportar su granito de arena y están haciendo lo que les gusta.

Realmente es un proyecto muy interesante y que iremos siguiendo en su continuidad. Además, al haber sido un proyecto tan espontaneo también será mucho más fácil de que se vaya adaptando a las nuevas necesidades que surjan. A lo mejor, los proyectos más establecidos tendrán más problemas en eses sentido. ¿Tú qué crees?

Sí, yo creo que como es algo que ha nacido de una necesidad, va a ser mucho más versátil. La fase de desescalada no va a ser tan simple porque va a haber mucha gente en paro, mucha gente que podía pasar mínimamente ya no va a poder… la desescalada va a ser incluso mucho más compleja que estos primeros cuarenta días, sobre todo a nivel de alimentación.

“Los restauradores se adaptarán con creatividad a las nuevas normativas para que nos sintamos cómodos en sus restaurantes”

Esto es lo que pasa. Cuando tienes una enfermedad te parece que cuando sales del hospital ya todo está, y es cuando todo empieza. Y esto es lo que nos pasa a nosotros: cuando salgamos de casa nos va a costar adaptarnos a la nueva normalidad. Y, ¿como se va a adaptar el mundo de la gastronomía? Porqué hay muchos factores en juego: no solo es importante el propio restaurador, sino cuál va a ser la respuesta que den los clientes, si tendremos miedo a ir… 

Normativas de momento sabemos lo que sabemos, pero ayer justamente estaba cubriendo una conferencia que hizo el Basque Culinary Centre, y hubo un momento en el que se comentó que ahora se requiere más creatividad que nunca. Por ejemplo, la alta cocina a lo mejor puede encararlo de otra forma y convertir las medidas higiénicas en parte de una experiencia de alta gastronomía. Yo creo que esto será interesante, ver cómo la creatividad adquiere y abarque las medidas, que van a estar por mucho tiempo, que serán duras, pero seguro que los restauradores adaptarán con creatividad para que nos sintamos cómodos en el restaurante.

Seguro que nos van a sorprender. De hecho, ya hay ganas de volver a los restaurantes. Yo creo que la alta cocina va a salir adelante porque tiene medios y normalmente no hay mucha gente e incluso tienen diferentes salas, dependiendo del restaurante. Ya están acostumbrados a tener un camarero por mesa o más. Pero ¿qué problemas van a tener los restauradores un poco más pequeños? ¿Cómo van a poder aplicar esta creatividad?

Yo creo que la alta cocina también tendrá problema por el tema del turismo, porque una gran parte de las reservas de estos restaurantes son turistas, más que gente local. También, la gente local estará preocupada por una crisis económica como la que vamos a vivir, pero cada uno lo podrá gestionar en base al tipo de negocio, y tendrá que ser creativo o más flexible y adaptar un poco su modelo de negocio. Muchos de los restaurantes más pequeños ya se han puesto las pilas con en mundo del delivery, y han adaptado su cocina para que pueda llegar a las casas, por el momento. Luego todo depende de tener una terraza, etc. No hay una ley que vaya a satisfacer a todos, por el tema de que cada uno tiene unas necesidad muy especiales y únicas. Entonces será muy complicado, porque cada uno tendrá que adaptar la normativa a sus posibilidades.

Será un tema muy normativo, vamos a ver como de desarrolla. Ahora has sacado otro tema muy interesante, a parte del sector gastronómica propiamente como restauradores, los hábitos de los consumidores también estamos viendo que han cambiado. Hemos aprendido a cocinar cuatro cosas, nos hemos acostumbrado al delivery… ¿Esta tendencia se va a mantener, o ha sido solo ahora porque estábamos en casa?

Yo creo que la tendencia seguirá, y aunque no tengamos el mismo tiempo de cocinar en un futuro como estamos cocinando estos días, yo por lo menos ya me estoy haciendo mis programas para que cuando esté fuera y no tenga una comida por trabajo, tener las cosas en casa. Lo bueno de todos estos días de confinamiento cocinando es que te das cuenta de que es muy fácil organizarte un menú en la nevera. Esto es lo que creo que más se había perdido, porque pensábamos: “¡qué difícil y cuánto tiempo me va a llevar hacer esto!” Y ahora nos hemos dado cuenta de que es muy sencillo y trae menos tiempo. Mucha gente se decantará por utilizar más su propia cocina que alimentarse todo el día en la calle con comida rápida, etc. Para esto no tendremos el mismo tiempo, pero por lo menos si que ya tendremos el impulso a decir voy a cocinar y me lo voy a llevar en un tupper porque no es tan difícil. Esto será muy interesante para mucha gente, el haber hecho este cambio

Quan hem treballat amb algú la majoria de vegades repetim. No voldríem treballar moltíssim, però ens agradaria poder continuar ajudant a la gent que ha treballat i s’ha sentit a gust amb nosaltres. Si algú vol vendre un vi i volen comunicar-lo, necessiten que expliquem millor el que fan perquè arribi a un gran públic.

J: La trajectòria ha anat lenta, però segura i amunt.

Heu dit una cosa molt interessant: No agradareu a tothom. Això denota una altra cosa que és positiva, i és que teniu un segell propi. Quan veus un vídeo o una presentació vostra, ràpid s’identifica per on aniran els trets si coneixes una mica. Teniu molta varietat de continguts però realment, feu el que feu, teniu el vostre segell personal i això també agrada.

Això que dius és molt important per un motiu: Nosaltres som periodistes, no som publicistes. Quan algú ens contracta no direm allò que ell vol que diguem només. Intentarem aportar el nostre prisma en aquella experiència. Òbviament no perjudicarem a ningú, però si que intentem ser honestos amb la gent. Volem llançar aquest missatge de que som dues persones honestes i expliquem el que podria sentir qualsevol de nosaltres, intentem ser exactament el que som. No volem semblar que som enòlegs, que tenim més coneixements del que sembli. Arribem a peu pla, amb modèstia. De manera que quan a vegades la gent ens ha demanat que féssim una cosa i no l’hem vist còmoda, li hem dit que potser no érem els adequats, no venim a fer una sèrie de coses més comercials o de màrqueting. Estudiem quin és el millor missatge per arribar a ells i diem exactament el que creiem que devem al públic que ens mira.

J: Màrqueting n’he après molt també! Portem un any de reciclatge i d’aprendre moltíssim. Som dos i ens ho fem nosaltres tot, des de muntar un vídeo a gravar-lo a estratègies digitals, xarxes socials… sí que és veritat que som periodistes però som nerviosos, ens movem molt.

Hay que cambiar el chip y comparar más en los mercados

También un poco el conectar con pequeños productores y comercios locales para abastecerse. Intentar entre todos ayudarnos un poco e intentar fomentar el comercio local, que será una de las claves para que ente todos vayamos saliendo adelante. No sé cómo lo ves, porque en grandes ciudades a lo mejor es distinto.

Yo creo que las grandes ciudades tenemos los mismos recursos que un pueblo. Puede que no se tenga el mismo tiempo, pero si uno se organiza es completamente posible. Yo personalmente estoy yendo a comprar al mercado de la Boquería, y tardo lo mismo en comprar las cosas al productor local que si voy al supermercado. Realmente yo creo que hay que cambiar el chip y pensar más en comprar en los mercados. No es necesario ir a una tienda especializada a por la mayoría de las cosas, con un mercado de abasto municipal puedes tenerlo todo fresco, de primera calidad y sabiendo que el producto es local. Estos sitios existen, lo que pasa es que hay que informarse y tener las ganas de comprar en los mercados.

Nos comentaba Ágata Albero, especialista en el tema de mercados sobre todo en Barcelona, que hemos aprendido a organizar nuestra despensa y pasar una mañana comprar en el mercado puede ser agradable. Aprender un poco a organizarnos será clave.

A parte, esto juega un papel fundamental en el desperdicio de comida. ¿Cuántas veces se compra mucha para acabar tirando? Si tú vas al mercado pensando en lo qué comprar, ya te llevas lo que necesitas. Muchas veces, en los supermercados la tendencia es comprar todo lo que pueda por si acaso, lo que vimos en los primeros días de confinamiento. No necesitas toda esa cantidad de comida y yo creo que la organización va muy ligada al desperdicio alimentario.

Es verdad. Entre todos debemos ser más conscientes de cuidarnos a nosotros mismo y cuidar lo que tenemos alrededor e intentar evitar el desperdicio. Dentro de esta línea ha habido también un boom en las recetas por Instagram, tanto por parte de cocineros como gente aficionada. Vosotros también tenéis una sección dentro de Comer La Vanguardia de cocineros haciendo recetas. ¿Qué te parece este tema? ¿Nos ha servido para romper esta barrera para atrevernos a hacer más cosas, sobre todo en el mundo digital?

Yo creo que sí. También lo que están haciendo los grandes chefs es acercar la cocina. Lo que está publicando Dani García, los Torres, Jordi Cruz… son recetas que puede preparar la gente en casa, y eso anima. Yo creo que al principio del confinamiento estábamos haciendo cosas más sencillas y ahora ya estamos elaborando más. Están haciendo cosas bastante simples y fáciles, sobre todo con la idea de acercar y la verdad es que está siendo muy útil. Nosotros teníamos un hashtag en Comer La Vanguardia, #yomeloguiso, para animar a la gente  a cocinar y la verdad es que lo hemos acabado parando porque no dábamos abasto con todo lo que nos estaba llegando. Es muy interesante que la gente tenga el impulso de volver a recuperar algo tan cotidiano y humano. Yo creo que está ayudando mucho a crear un momento de unión en las familias, que también era muy importante. También estamos publicando una sección que se llama “Los chefs cocinan en casa” en la que invitamos a diferentes chefs a hacer una receta, y la hacen en familia. Posiblemente lo pienses y dices “muchos de estos grandes chefs no habrán tenido mucho tiempo de estar cocinando con su familia” y es muy bonito ver este reencuentro a través de un momento así.

Es momento de volver a instaurar los hábitos alimentarios que habíamos perdido con la vida globalizada

Sí, es muy único. Si no has tenido la desgracia de tener pérdidas a nivel de salud en tu entorno más directo a nivel de coronavirus, todos podemos sacar cosas muy positivas del confinamiento. Lo hemos pasado mal, algunos más que otros, pero realmente tenemos que sacar lo que hemos aprendido porque la vida es un aprendizaje. Por ejemplo, los grandes chefs están cocinando con su familia y sus hijos con vuestra iniciativa de “Los chefs cocinan en casa”, también dais consejos para hacer cosas con los niños. ¿Crees que es un buen momento para compartir más en familia, pero no sólo a nivel de compartir, sino de enseñar hábitos alimentarios?

Sí, y no solamente de enseñarlos, sino de instaurar los hábitos alimentarios que hemos perdido con la vida globalizada y ajetreada que llevamos. De entender de dónde vienen las cosas. Hay mucha gente que no sabe las temporadas de los productos y ahora creo que se está reforzando mucho y la gente ha tenido más tiempo de ir al supermercado y descubrir los productos que están de temporada y los que no. Ahora la gente empieza a fijarse más en lo que llega, aunque vayas al supermercado y no al mercado. Educar y transmitir valores y hábitos saludables, incluso aprovechar este tiempo para volver a incorporar los que habíamos perdido, creo que es fundamental. También porque ahora mismo tu estado saludable depende de tu estado de ánimo o físico: si no te estás alimentando bien y haciendo una dieta correcta en una situación de confinamiento, puede ser catastrófico.

Lo que faltaba ya. Entre que no te puedes mover mucho y encima comas mal, a la que salgas a la calle puedes tener grandes problemas, incluso en casa. ¿Tú como periodista cómo has vivo estos días, qué retos se te han planteado? 

Nosotros estamos trabajando cada unos desde una punta, entonces ya es bastante más complejo de organizar algo de estas dimensiones con llamadas telefónicas. Ahora hacemos video llamadas, llamadas telefónicas… yo me paso el día con el teléfono en la oreja. También estás bastante más agotado de lo normal por le simple hecho de estar todo el día conectado. El problema personal que yo encuentro es la conectividad excesiva, porque ahora para relacionarte es todavía más necesario que antes. Tenemos muchos colaboradores, pero ya a nivel interno se echa de menos el poder hacer las cosas cara a cara. Ayer por ejemplo la conferencia del Basque Culinary Centre me pareció excepcional, pero me faltó el poder estar allí viéndolo en un auditorio. Lo mismo con temas que hemos tenido que salir periodísticamente, ya vas con las medidas o con más miedo para salir en la calle. Es complejo.

Es momento de asentar las bases del futuro de la gastronomía

Es complicado, me imagino que también os ha cambiado mucho vuestro trabajo y se tiene que ver cómo va evolucionando. Muy en la línea de lo que comentabas, el tema eventos: en los últimos años, cada semana había un congreso culinario, si no era aquí era allí. ¿Cómo veías o vivías todos los eventos relacionados con el mundo de la gastronomía? ¿Cómo prevés que pueden evolucionar?

En el mundo de la gastronomía, como en cualquier otro mundo, había un sobre exceso de eventos, sobreinformación, encuentros… quizás no es tan necesario volar tan lejos para ir a tal encuentro. Creo que quizás se nos ha ido un poco de las manos y ahora es el momento deshacer las cosas cuando realmente tiene un sentido. Es algo que también se estaba perdiendo porque se veía en muchas ocasiones repeticiones de las mismas cosas. Esto tardará bastante el volver, y si no sabemos si un restaurante va a llegar al 50% de su capacidad al final de año, en eventos vamos a tener un año y medio mínimo para volver, en el mejor de los escenarios. Supongo que cuando vuelvan se van a hacer de una manera mucho más consciente de lo que se ha hecho hasta el momento. Tampoco tengo una bola de cristal para saber exactamente lo que va a suceder.

Un poco lo que apuntabas, que se están haciendo cosas muy interesantes y con mucho contenido de valor a nivel digital, y lo estamos viendo cada uno en su casa. Pero sí que falta un sitio en el que poder intercambiar, y se convierte en una relación más fría de intercambio de información, más que de comentar y compartir. De todos modos, también en unas de las primeras entrevistas que le hicieron a Joan Roca dijo: “Va a servir un poco para limpiar el ruido que hay alrededor de la gastronomía”. Te quería hacer una pregunta más en este sentido: ¿Crees que todo se va a asentar más o estos satélites que hay alrededor de los grandes chefs y restaurantes van a continuar estando allí?

Yo creo que como bien apuntaba Joan Roca se eliminará el ruido y habrá iniciativas, pero ya enfocada de otra forma. Lo primero porque la restauración no está en un momento de atender. Si tú tienes un restaurante con las medidas que van a llegar tienes que estar por tu restaurante, no puedes estar por hacer ponencias. Habrá algunas, y las que se mantengan serán las que merecerán la pena. Pero claro, el volver a lo de antes es muy complejo cuando tienes un restaurante que no puede facturar lo que facturaba antes, cuando haya gente que no puedo llegar tu restaurante turísticamente… va a ser un momento de asentar las bases del futuro de la gastronomía y luego retomar todos los satélites que giraban en torno a él.

Como comentábamos des del principio, ahora toca irse adaptando. Los hermanos Roca están planteando hacer un tipo de menú más asequible para aprovechar un espacio que tenían destinado principalmente a eventos. No sé si quieres comentar algo al respecto.

Sí, es un espacio al aire libre, con lo cual ya les ayudaría a evitar el problema porque es como tener una terraza. Hay que buscar soluciones: si tienes un restaurante sin terraza y sabes que va a ser mucho más complicado, me parece de aplaudir que hayan decidido reconvertir Mas Marroch para hacer esto, porque ahora mismo es el futuro inmediato de lo se podrá hacer.

No creo que la alta gastronomía tenga que bajar los precios. Sería desvalorizar el producto, el esfuerzo, el trato…

Otro tema que también te quería comentar es el precio que van a poner a los menús de Mas Marroch, que van a rondar los 50€. ¿Se estaba yendo un poco de las manos lo que eran menús degustación de 30 platos con los que a una pareja les podía costar 700 u 800€? 

Yo creo que esto es otra cosa. La alta gastronomía sigue y seguirá teniendo el precio que marca porque están utilizando productos de altísima calidad. El caviar ronda los 180€ por 20 gramos. Y no solo la materia prima. Sino el servicio más que nunca, al necesitar más separación. En España el precio de la alta gastronomía es bastante económico comparado con otros países, como por ejemplo Francia. Allí un restaurante de 3 estrellas Michelin cuesta el doble. No creo que tengan que bajar los precios, creo que la gente que se lo puede permitir seguirá yendo como lo ha hecho hasta ahora. Tampoco se tiene que acercar la alta gastronomía al público a pesar de esta situación.

O sea, se pueden crear otras propuestas, pero no quiere decir que el Celler de Can Roca deje de ser el sitio de alta gastronomía que es.

Claro, porque los gastos que te supone tener un restaurante de este tipo tienes que cubrirlos. Habrá más chefs con restaurantes de alta cocina que apostarán de hacer otro tipo de proyectos que puedan ser más asequibles y acerquen la alta gastronomía a quien no puede permitirse ir al súper restaurante gastronómico, pero al mismo tiempo estos restaurantes se mantendrán tal y como los conocemos. Sería desvalorizar el producto, el esfuerzo, el tracto… todo lo que hace que este restaurante sea lo que es.

Claro, este modelo ya lo vimos durante la crisis de 2008. Bastantes ya tenían su restaurante insignia, pero también una línea de negocio para público más generalista y no tan gourmet. Y ya para terminar, ya nos has contado cómo los has vivido a nivel profesional, pero me ha gustado mucho cómo lo habéis trabajado en las redes sociales. No en todos, pero en bastantes medios de comunicación se han sabido adaptar a las necesidades que exigían el momento. No sé si ya teníais un plan estratégico, si lo habéis ido adaptando sobre la marcha… ¿cómo os habéis organizado a nivel digital?

El tema es que estamos dando información de otro tipo. Obviamente no podemos dar información sobre restaurantes porque no están abiertos y no podemos dar recomendaciones, pero hemos ido adaptando nuestra programación a la situación, incorporando temas de actualidad, pero sin dejar de lado los temas que ya habitualmente dábamos. A nivel de horarios, no sabría decirte porque no soy responsable de redes sociales, pero a nivel de temas ha sido una mezcla de cosas de situación actual y de interés sobre el Covid-19, temas que son atemporales y que igual ahora tienen más interés, como el pan. No hay un plan estratégico, publicamos en nuestras RRSS lo que vamos publicando en el canal. Sí que estamos dando más espacio a la iniciativa “Comer contigo” porque es un proyecto que necesita más visualización, y también para dar difusión a los chefs que están en las cocinas. Nos hemos puesto mucho las pilas para que todos los días haya un pedacito de un chef que nos ha mandado su vídeo sobre el proyecto.

Está muy bien ir transmitiendo cada día esta información sobre este proyecto y la muestra es que, no solo por RRSS, sino por todo el trabajo que estáis haciendo a todos los niveles, ya habéis repartido 25.000 comidas, que se dicen muy rápido pero cuestan mucho de organizar, preparar, comprar…

¡Comprar no, todo son donaciones! Todo lo que se cocina son donaciones de empresas privadas, banco de alimentos… por ejemplo, la Cofradía de pescaderos de Barcelona, Mercabarna… y muchísimas marcas privadas que han aportado su granito de arena. Los chefs se organizan a partir de lo que llega cada día, y los menús se van planificando en función del género y la materia prima que nos va llegando. No hay una estrategia, es todo día a día.

Es de admirar que las empresas, en estos momentos de dificultades, también encuentren la manera de colaborar con proyectos solidarios y puedan ayudar a tantísimas personas que lo necesitan aún más. Los momentos de crisis sacan lo mejor y lo peor de las personas, y en este caso habéis contribuido a sacar lo mejor. Espero que sea un proyecto que continúe mucho tiempo, que se vaya expandiendo. No sé si quieres hacer algún comentario final, algo que no te haya preguntado que crees que sea relevante sobre todo a nivel comunicativo.

Por mi parte no. No sé si alguien de las personas que nos está escuchando tiene alguna pregunta…

Hemos visto bastantes comentarios en la línea de que somos lo que comemos, apoyar al comercio local, pequeños negocios locales… entre todos tenemos que darles nuestro apoyo. Muchísimas gracias por tu tiempo y tus aportaciones, me ha pasado volando y ha sido muy agradable. Creo que ha sido muy informativo a muchos niveles.

Muchas gracias a vosotros.  ¡Nos vemos cuando salgamos!